Durante los meses de verano se incrementa el riesgo de sufrir picaduras provocadas por insectos, al coincidir con su periodo de mayor actividad, como es el caso de las avispas. Aunque la mayoría son inofensivas, pueden provocar molestias como irritación, picazón, dolor, hinchazón e incluso una reacción alérgica.

Algunos insectos también pueden transmitir virus que causan enfermedades realmente graves como la malaria, la fiebre amarilla o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Por esta razón, resulta necesario identificar el tipo de picadura para conocer el insecto y actuar en consecuencia.

La mayoría de las picaduras de estos insectos son inofensivas y los síntomas desaparecen al poco tiempo. Sin embargo, las picaduras de mosquitos infectados por virus o parásitos pueden provocar enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue o la chikungunya, sobre todo en países donde son endémicas. También pueden transmitir el conocido como virus del Nilo Occidental, una afección que en su estado más grave puede provocar encefalitis o meningitis.

Las picaduras de estos insectos son las más fáciles de reconocer, ya que se originan pequeñas ronchas o bultos rojizos en la piel que aparecen pocos minutos después de la picadura y que pueden causar picazón, tal y como destacan en Mayo Clinic. Generalmente desaparece a los pocos días y en ocasiones puede provocar hinchazón o irritación.

Si aparecen otros signos de alarma como fiebre, dolor de cabeza o dolores musculares, hay que consultar a los profesionales sanitarios ya que podría tratarse de una picadura no común.

Las avispas, junto con las abejas, ocasionan la mayoría de reacciones alérgicas en la población. A nivel general, los síntomas principales para identificar esta picadura son el dolor y el ardor. «Se produce una reacción en la piel que generalmente es de corta duración, con enrojecimiento e hinchazón alrededor del sitio de la picadura, de un diámetro menor de 10 cm, dolor más o menos es intenso y picor», indican en la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Aunque este dolor se resuelve a las pocas horas, en ocasiones puede durar más tiempo y provocar una reacción alérgica. Si se mantiene la inflamación alrededor de la zona de la picadura, el diámetro es superior a los 10 cm y permanece más de un día, se trataría de una reacción local extensa.

Sin embargo, en las personas que sufren alergia «una simple picadura bastará para provocar un cuadro general con ronchas o habones, dificultad para respirar o mareo… Estos síntomas, con afectación de diferentes órganos del cuerpo, son lo que llamamos una reacción anafiláctica o anafilaxia», explican en la SEAIC.

Las mordeduras de araña son similares a las de las avispas o abejas y, a menudo, causan enrojecimiento, dolor e hinchazón en la zona afectada. Sin embargo, también pueden provocar reacciones alérgicas que necesiten tratamiento médico. ¿Cómo podemos diferenciarla? Todo depende del tipo de araña, pero normalmente dejan dos puntitos o pinchazos en la zona de la piel afectada.

Aunque la mayoría son inofensivas, algunos tipos de araña pueden generar complicaciones en la salud. Las mordeduras de la araña viuda negra «también pueden causar dolor abdominal severo o calambres», mientras que las de la araña reclusa generan «un dolor agudo o punzante», indican en Mayo Clinic.

Son pequeños insectos que no vuelan, pero sí saltan, y que se alimentan de los fluidos obtenidos de los animales o de los seres humanos. Los síntomas principales tras una picadura suelen picazón, enrojecimiento y pequeñas protuberancias.

Una de las principales diferencias con respecto a otras picaduras es que suelen aparecer en la zona afectada varias picaduras juntas formando una hilera. Además, las áreas del cuerpo más susceptibles son las piernas, codos, rodillas, ingles, axilas o bajo el pecho.

Este insecto es fácil de identificar porque se adhiere con fuerza a la piel y suele desplazarse a zonas calientes o húmedas del cuerpo como el cabello, las ingles o las axilas, subrayan en MedlinePlus. Lo primero que hay que hacer tras detectar la garrapata es retirarla de inmediato y con especial cuidado. Uno de los síntomas habituales es que aparezca una protuberancia rojiza, pero si la erupción se acompaña de fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, palpitaciones o dificultad para respirar será necesario acudir al médico.

La mayoría de garrapatas no transmiten enfermedades, pero otras son portadoras de bacterias u otros microorganismos que pueden originar enfermedades como la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas o la enfermedad de Lyme.

Identificar las picaduras de las chinches es bastante sencillo, ya que suelen picar varias veces en la misma zona. Los síntomas principales incluyen pequeñas protuberancias, enrojecimiento y picazón, aunque normalmente suelen aparecer varias picaduras juntas en áreas como el cuello, los brazos o las manos. Esa es la manera de identificarlas.

Ante cualquier reacción alérgica, si las erupciones se agravan o si aparecen ampollas, hay que consultar a los profesionales sanitarios para recibir el tratamiento adecuado.

Fuente: Noticias salud españa