Más de la mitad de la población mundial presenta niveles insuficientes e incluso una franca deficiencia de vitamina D. Sin embargo, esta carencia parece ser todavía más acusada entre los pacientes ingresados por coronavirus. El papel de este compuesto en el desarrollo y el tratamiento de la COVID-19 ha sido objeto de estudio por parte de los investigadores desde el inicio de la pandemia y, ahora, un trabajo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, ha confirmado la carencia de esta sustancia en los enfermos.

El trabajo, llevado a cabo con 216 pacientes de COVID-19 ingresados en el centro y 197 personas en el grupo de control, ha arrojado que el 82,2% de los hospitalizados con coronavirus presentaba un déficit de vitamina D, frente al 47,2% de las personas sanas.

Además, el análisis ha revelado que los niveles de vitamina D en los pacientes con COVID-19 eran más bajos en hombres que en mujeres y que este tipo de enfermos tenían una mayor prevalencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares y elevados niveles de ferritina y troponina en sangre, además de una estancia más larga en el hospital.

No obstante, a pesar de los datos, los autores del estudio recalcan que no ha sido posible establecer una relación causal entre los niveles de vitamina D o su déficit y la gravedad de COVID-19.

Desde que comenzó la pandemia, los médicos se han afanado en comprender y perfilar el desarrollo de la enfermedad y encontrar un posible tratamiento. En estas investigaciones, ha jugado un papel fundamental desde el inicio la vitamina D y son muchos los estudios que se han publicado durante estos meses al respecto.

Recientemente, el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y el Hospital Reina Sofía han publicado sus primeros datos sobre la administración de calcifediol -el marcador del estatus corporal de la vitamina D- en pacientes con COVID-19. Los resultados son esperanzadores y el fármaco se postula como una opción terapéutica de éxito.

Se trata, según los investigadores, del primer estudio piloto de intervención desarrollado en todo el mundo sobre el sistema endocrino de la vitamina D y COVID-19, en el que se suplementó a los pacientes con calcifediol.

En el estudio, coordinado por el profesor honorífico de la Universidad de Córdoba e investigador del IMIBIC, José Manuel Quesada, participaron 76 pacientes hospitalizados por COVID-19 confirmada mediante PCR y afectación pulmonar que recibieron el tratamiento estándar establecido por los protocolos clínicos del momento como el mejor posible, de los que 50 fueron tratados también con calcifediol oral.

De los 50 enfermos que recibieron este fármaco, solo uno requirió ingreso en UCI (2%), frente a los 13 del grupo que no fue suplementado (50%). Esto muestra, según los autores, que la activación del sistema hormonal D «podría reducir el riesgo de aparición del Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (SDRA) en pacientes afectados por la COVID-19».

Fuente: Noticias salud españa